Orión - ezine de divulgación literaria
Televisión y telenovelas, ¿El mejor entretenimiento para ratos de ocio de la mujer en el hogar?  
Una buena opción es la lectura de obras literarias - ejerccicios de la imaginación  

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LECTURA Y TELEVISION

Aprenda a escoger su entretenimiento

Importancia de la lectura en el desarrollo personal - La telenovela como medio de entretenimiento.

Telenovelas mexicanas Para lograr un buen desarrollo intelectual, debemos acostumbrarnos a leer libros, periódicos y revistas de calidad. La lectura entretiene, transmite conocimientos y a la vez hace que nuestro cerebro se ejercite en el trabajo y se mantenga sano. Una buena opción de entretenimiento es leer cuentos porque son cortos, fáciles de entender, captan nuestra atención desde las primeras líneas y son muy instructivos: nos hacen aprender algo de la vida.
Y sin embargo el consumo de obras literarias en todos los estratos de la sociedad ha descendido drásticamente. El público encuentra ahora otros entretenimientos más atractivos para el ocio como ser la televisión. La televisión tiene la ventaja que entra por los ojos y el oído, captura totalmente al espectador ya que ve la acción y escucha hablar a los personajes, además aparenta ser gratis. En la lectura en cambio el cerebro debe trabajar más duro para captar la acción por medio de la imaginación. Y uno de los programas más adictivos que hay en la televisión es la telenovela, con el agregado que está hecha especialmente para un público femenino.

Conozco a una señora que sigue hasta 4 telenovelas diariamente. A veces, por estar pegada al aparato de TV se le quema la olla, la emoción que siente por su heroína la hace olvidar sus quehaceres. ¿Qué otra cosa le queda a la pobre señora si se siente solitaria y medio abandonada, no valorada en su real magnitud en el seno de la familia y, por otra parte, no usa su imaginación para ocuparse en otras cosas que la entretengan.

La telenovela no es de ahora, viene desde la época de la radio. En los Estados Unidos se conocieron como "Soap opera", cuya traducción literal es "teatro del jabón". Eran melodramas serializados auspiciados mayormente por alguna marca de jabón. En esa época no había tantas mujeres trabajando como ahora, ellas al permanecer en sus hogares muchas horas, se entretenían escuchando los radioteatros.
A comienzos de la década de 1950 también salieron algunos de esos melodramas radiales en México, de donde fueron exportados a países de habla hispana y tuvieron mucho éxito. Dos de esos exitosos radioteatros fueron "El derecho de nacer" del cubano Félix B. Caignet y "Corona de lágrimas" con "la abuelita de la radio" doña Prudencia Griffel. Con el auge de la televisión, estos melodramas conocidos como radionovelas, pasaron a las pantallas de la televisión con el apelativo de telenovela.

Veamos cómo están hechas las telenovelas. Los escritores o escritoras especialistas en este tipo de teleteatro, tienen una fórmula muy simple pero efectiva para capturar a su audiencia femenina, saben que ellas se sienten maltratadas, abandonadas, que han perdido o están perdiendo su juventud en un mundo de trabajo y mediocridad ¿Qué les queda entonces? Sólo su fantasía para "vivir" la vida ficticia de los personajes con los que se identifican. Con eso en mente el escritor aplica una fórmula que sirve para todas las telenovelas, desde comienzos de la década del 1950, tras el éxito del radioteatro "El Derecho de nacer" del cubano Félix B. Caignet. Esta fórmula consiste en presentar a una bella mujer que busca su felicidad o si ya la tiene, evitar que se la arrebaten. Después de luchar denodadamente contra todos los que se oponen (el villano, la villana), la heroína triunfa al final; porque ella debe siempre triunfar para que la audiencia femenina quede contenta - la protagonista nunca pierde. Hay que aclarar que esta obra de Caignet interesó no solo al elemento femenino de su época sino también al elemento masculino. Las mujeres que gustan de las telenovelas ya saben de antemano que la heoína va a triunfar, pero no dejan de verla, quieren saber como hace para triunfar y sentir esa satisfacción de conseguir la felicidad venciendo todas las dificultades.

Por el otro lado, el cuento o novela literaria ha ido perdiendo popularidad en el entretenimiento debido a

  1. Altos precios y
  2. Dificultad en transmitir ideas por medio de la palabra escrita.
En el libro debemos leer de una letra chiquita, sin figuritas y meternos la acción en el cerebro, procesarla y convertirla en imágenes, lo que obliga al lector a concentrarse.... eso al parecer es lo que no le gusta a las personas acostumbradas al ecran de cine o pantalla de televisión donde se ve a todo color, no hay mucho trabajo en comprenderla, nada queda para la imaginación. Las personas que leen poco o nada, no tienen mundo interior, y todo lo ven superficialmente, pueden ser hasta prejuiciosas.

La inactividad del cerebro lo hace proclive a enfermedades como hace poco se ha difundido en los medios audiovisuales. Se cree que el cerebro necesita hacer algo así como gimnasia (por medio de la lectura) para mantenerse en excelente forma. Y hay aún otro detalle para tomar en cuenta: al usar nuestra imaginación en la lectura, recordaremos más largo tiempo algunas escenas notables por su parecido con la vida real, pues esto sirve como bagaje a las personas que sin haber vivido en la vida real tales acontecimientos ficticios, le sirven de "experiencia" como si lo hubieran vivido. Hace unos años el escritor Mario Vargas Llosa dijo en una conferencia magistral sobre La Literatura y la Vida que "la ficción no existe para investigar en un área determinada de la experiencia, sino para enriquecer imaginariamente la vida..."
En suma, no es que aconsejemos dejar de ver televisión ni telenovelas en las horas de ocio, recomendamos disponer un poco de su ocio para leer algunas obras de ficción tales como cuentos y novelas para mantener siempre una mente ágil.



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