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METAFISICA

Este libro es uno de los mayores tesoros que Aristóteles
legó a la humanidad y que hasta la fecha sigue vigente.
La presente versión electrónica está completa, la
precede una nota del editor muy importante.


METAFISICA

Aristóteles, filósofo griegoEL AUTOR Y SU OBRA
La metafísica es uno de los más importantes legados que nos ha dejado Aristóteles (384 a. C. - 322 a. C.) . En este sitio web ofrecemos este trabajo para los lectores que deseen ampliar sus conocimientos sobre temas filosóficos. Esta notita va a guisa de preámbulo, solo para mencionar algunas consideraciones sobre aplicaciones reales realizadas y que creemos importantes pues marcan hitos en la historia moderna. Según el Dr. Justin D. Kaplan, "Aristóteles nos impresiona no solo por su pionera ambición y ámbito sino también por el rol que le tocó intervenir en la formación del pensamiento de occidente".
La palabra metafísica fue ideada por el primer impresor de los libros, y está compuesta por dos voces griegas: meta (después) y física, lo que literalmente significa "lo que sigue a la Física". El problema que encontró este primer impresor para bautizar así al libro fue que el texto estaba sin título, y él debió bautizarlo así: metafísica, y así quedó en posteriores impresiones.
La metafísica de Aristóteles trata de explicar la "clase de conocimiento que se define Metafísico; el asunto de las primeras causas, o primera filosofía, conocimiento que sostiene y trasciende a todas las otras ciencias lo cual nos conduce hacia la fuente última que es el movimiento y la vida."
Los libros del filósofo griego, especialmente la metafísica, influyeron en gran medida en la ciencia, el arte e inclusive abrió una gran discusión sobre la existencia de un Dios a la luz de los enunciados aristotélicos sobre el movimiento y la vida. Ya en la Era Cristiana , por el siglo XIII, este tema fue discutido entre Tomás de Aquino y el clérigo escocés, John Duns Scoto pues cada uno tenía su propia interpretación sobre la filosofía aristotélica, la cual era radicalmente diferente a la idea cristiana de que Dios tiene que ver con la suerte del Hombre, que Él es el pastor y nosotros su rebaño. Duns Scoto dio una explicación en la cual trató de conciliar la idea cristiana con el "Prime Mover aristotélico cuyo único objetivo de su contemplación es Él mismo". Esta discusión abrió el camino a la Iglesia Católica para que, siglos después, en 1854, pudieran dar una explicación al Dogma de la Inmaculada Concepción, base sobre la cual se apoya la cristiandad. Queda claro, sin embargo, que la discusión sobre la obra de Dios, aun continúa. No obstante los avances conseguidos en la ciencia y tecnología, los científicos aun no pueden refutar a la Biblia, y más bien ellos se basan en la Biblia para hacer sus investigaciones, (como los enigmas sobre la creación del universo), los científicos tratan de llegar a la verdad, pero mientras más avanzan, más misterios aparecen, y es posible que nunca lleguen a encontrar lo que buscan.

    Escoto señala que:
  • así como el objeto propio de la Teología es Dios en cuanto Dios, el objeto propio de la Metafísica es el ser en cuanto ser. Por eso la Metafísica no puede alcanzar a Dios sino en cuanto éste es ser.
  • Como el objeto de la Metafísica no es Dios sino el ser en cuanto ser, la esencia de Dios queda en la oscuridad para la sola razón. Es muy poco lo que podemos decir de Dios más allá de que existe.
La metafísica también se empezó a aplicar en poesía, como ejemplo tenemos a los poetas metafísicos del siglo XVII entre los cuales destacan los ingleses John Donne, John Milton, y otros más quienes dejaron de lado el lirismo de Dante, Shakespeare y otros más "en el que el autor transmite sentimientos, emociones o sensaciones respecto a una persona u objeto de inspiración". Los metafísicos componen sus poemas basados en la visión del mundo, y como este afecta al poeta: un universo de Cuerpos Celestes que giran alrededor de la Tierra, y el Hombre es movido por sus propios deseos más que por la voluntad de un ser supremo. Según la Wikipedia hay en esta poesía "una mezcla de pasión y pensamiento, de sentimiento y raciocinio".



LIBRO I
Capítulo 1

Todos los hombres desean por naturaleza saber. Así lo indica el amor a los sentidos; pues, al margen de su utilidad, son amados a causa de sí mismos, y el que más de todos, el de la vista. En efecto, no sólo para obrar, sino también cuando no 25 pensamos hacer nada, preferimos la vista, por decirlo así, a todos los otros. Y la causa en que, de los sentidos, éste es el que nos hace conocer más, y nos muestra muchas diferencias. Por naturaleza, los animales nacen dotados de sensación; pero ésta no engendra en algunos la memoria, mientras que en otros sí. Y por uso de éstos son más prudentes y más aptos para aprender (980b) que los que no pueden recordar; son prudentes sin aprender los incapaces de oír los sonidos (como la abeja y otros animales semejantes, si los hay). Aprenden, en cambio, los que, además de memoria, tienen este sentido.
Los demás animales viven con imágenes y recuerdos, y participan poco de la experiencia. Pero el género humano dispone del arte y del razonamiento. Y del recuerdo nace para los hombres la experiencia, pues muchos recuerdos de la misma cosa (981a) llegan a constituir una experiencia. Y la experiencia parece, en cierto modo, semejante a la ciencia y al arte, pero la ciencia y el arte llegan a los hombres a través de la experiencia. Pues la experiencia hizo el arte como dice Polo, y la inexperiencia el azar.
Nace el arte cuando de muchas observaciones experimentales surge una noción universal sobre los casos semejantes. Pues tener la noción de que a Calias, afectado por tal enfermedad, le fue bien tal remedio, y lo mismo a Sócrates y a otros muchos considerados individualmente, ves propio de la experiencia; pero saber que fue provechoso a todos los individuos de tal constitución, agrupados en una misma clase y afectados por tal enfermedad, por ejemplo a los flemáticos, a los biliosos o a los calenturientos, corresponde al arte. Pues bien, para la vida práctica, la experiencia no parece ser en nada inferior al arte, sino que incluso tienen más éxito los expertos que los que, sin experiencia, poseen el conocimiento de las cosas singulares, y el arte, de la universales; y todas las acciones y generaciones se refieren a lo singular.
No es al hombre, efectivamente, a quien sana el médico, a no ser accidentalmente, sino a Calias o a Sócrates, o a otro de los así 25 llamados, que, además, es hombre. Por consiguiente, si alguien tiene, sin la experiencia, el conocimiento teórico, y sabe lo universal pero ignora su contenido singular, errará muchas veces en la curación, pues es lo singular lo que puede ser curado.
Creemos, sin embargo, que el saber y el entender pertenecen más al arte que a la experiencia, y consideramos más sabios a los conocedores del arte que a los expertos, pensando que la sabiduría corresponde en todos al saber. Y esto, porque unos saben la causa, y los otros no. Pues los expertos saben el qué, pero no el porqué. Aquellos, en cambio, conocen el porqué y la causa. Por eso a los jefes de obras los consideramos en cada caso más valiosos, y pensamos que entienden más y son más sabios que los simples operarios, porque saben las causas de lo que se está haciendo; éstos, en cambio, como algunos seres inanimados, hacen sí, pero hacen sin saber lo que hacen, del mismo modo que quema el fuego.
Los seres inanimados hacen estas operaciones por cierto impulso natural, y los operarios, 5 por costumbre. Así, pues, no consideramos a los jefes de obras más sabios por su habilidad práctica, sino por su dominio de la teoría y su conocimiento de las causas. En definitiva, lo que distingue al sabio del ignorante es el poder enseñar, y por esto consideramos que el arte es más ciencia que la experiencia, pues aquellos pueden y éstos no pueden enseñar. 10 Además, de las sensaciones, no consideramos que ninguna sea sabiduría, aunque éstas son las cogniciones más autorizadas de los objetos singulares; pero no dicen el porqué de nada; por ejemplo, por qué es caliente el fuego, sino tan sólo que es caliente. Es, pues, natural que quien en los primeros tiempos inventó un arte cualquiera, separado de las sensaciones comunes, fuese admirado por los hombres, no sólo por la utilidad de alguno de los 15 inventos, sino como sabio y diferente de los otros, y que, al inventarse muchas artes, orientadas unas a las necesidades de la vida y otras a lo que la adorna, siempre fuesen considerados más sabios los inventores de éstas que los de aquéllas, porque 20 sus ciencias no buscaban la utilidad.
De aquí que, constituidas ya todas estas artes, fueran descubiertas las ciencias que no se ordenan al placer ni a lo necesario; y lo fueron primero donde primero tuvieron cagar los hombres. Por eso las artes matemáticas nacieron en Egipto, pues allí disfrutaba de ocio la 25 casta sacerdotal. Hemos dicho en la Ética cual es la diferencia entre el arte, la ciencia y los demás conocimientos del mismo género. Lo que ahora queremos decir es esto: que la llamada Sabiduría versa, en opinión de todos, sobre las primeras causas y sobre los principios. De suerte que, según dijimos antes, el experto nos parece 30 más sabio que los que tienen una sensación cualquiera, y el poseedor de un arte, más sabio que los expertos, y el jefe de una obra, más que un simple operario, y los conocimientos (982a) teóricos, más que los prácticos. Resulta, pues, evidente que la Sabiduría es una ciencia sobre ciertos principios y causas.

Para acceder al libro METAFISICA de Aristóteles, texto completo, en PDF, 872 KB y 207 páginas, hacer click en:

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