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Mujeres Peruanas en la Literatura
Cecilia Bustamante Moscoso
"La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida" - José Martí
Intelectuales peruanas de la generación de José Carlos Mariátegui
(Parte I)
A mis tíos Alicia, Celia Bustamante Vernal y José María Arguedas
"quienes los sigan y comparen verán surgir extrañas figuras" Novalis
José Carlos Mariátegui vivió apenas 35 años. Nació en Moquegua el 14 de Junio de
1894 y murió en Lima el 16 de Abril de 1930. Su vida y obra dejaron, sin
embargo, una huella de proyección en la historia de las ideas del Perú y de
América Latina.
'Mi pensamiento y mi vida son un solo proceso "he escrito con mi sangre" Mis
apreciaciones se nutren de mis ideales, mi sentimiento y mis pasiones,' nos dice
en el breve prólogo a su obra fundamental: Siete Ensayos de Interpretación de la
Realidad Peruana (1928). Su pensamiento e ideales sobre la realidad que trató de
discernir y las ideas peruanistas que persiguió cohesionar se ha convertido en
elemento central de nuestra discusión sobre la identidad nacional.
La filosofía social de Mariátegui ha influido desde entonces a varias
generaciones no sólo peruanas y se hace conocimiento imprescindible para
analizar el fenómeno de la cultura peruana y otros aspectos de nuestra sociedad
dentro de lineamientos acordes a las relaciones del mundo contemporáneo.
.....................................
¿Quiénes fueron y qué papel desempeñaron las mujeres intelectuales de esta
época? Para hablar sobre ellas tenemos que 'seguirlas y compararlas' para ver
surgir 'las extrañas figuras' de que nos habla Novalis. Algunas de sus
características resultan recurrentes. Las unió, por ejemplo, una actitud de
denuncia audaz y precursora. Su crítica social fue profunda cuando se aventuró a
tocar temas tabú con sus vidas y su obra, en una sociedad tradicional y
conservadora como la peruana. Todas ellas fueron sometidas a desaprensiva
crítica de su obra creadora, a la intimidación y represión aplicadas sutilmente
por una sociedad caracterizada por su discriminación hacia la mujer, la
hipocresía de la censura católica y la idea de la mujer artista liberada era
inaceptable. Ninguna de ellas cedió en su posición de recuperación , en este
caso, la revalorización de nuestra cultura andina, y la importancia del Arte
Popular. Su pensamiento y obra creadora fueron consistentes y son la vertiente
de la cual descienden y nutren desde entonces las mujeres intelectuales y
artistas hasta fines del siglo XX habiendo contribuido abierta y militante a la
larga tarea de la definición de nuestra identidad nacional convocada por el
Amauta.
La mujer peruana no ha disfrutado de plenos derechos a la educación, ni ha
participado políticamente, hasta bien entrado el siglo XX. Su nivel de
profesionalización, por lo tanto, es muy inferior al de Chile, Argentina,
Uruguay, donde hubo una actitud más progresista hacia su educación, lo que les
permitió en consecuencia demandar su participación política concreta e iniciar
la defensa de sus derechos, entre ellos el del voto que Magda Portal incorpora
en los 30s como bandera de lucha y que sin duda es el germen de la desconfianza
del APRA hacia esta líder demasiado independiente que acabará siendo expulsada
de dicha organización.
La presencia de la mujer en la cultura peruana se da esporádicamente en la
novela, el ensayo, en la poesía de salón que poco a poco avanza hacia la de
denuncia. En la vida política su participación ha sido casi suicida y hasta
desconcertante. El análisis de su tendencia al radicalismo ideológico y su
participación algunas décadas después, en extremismo y violencia, no caracteriza
solamente a la participación de la mujer peruana en el proceso de cambio social
y político sino también a mujeres de otros países. Tema de otro trabajo mío
(1977) sobre las estructuras de violencia en el lenguaje como punto de partida
cuyo esbozo de su pauta teórica fue publicado aplicada al caso específico de un
autor argentino. v. 'Pour une typologie de la violence', con Julio Ortega,
Revista L'Arc, No. 80, Aix-Provence, France,1982 En las páginas siguientes
intentaremos ahora una aproximación a estas excepcionales artistas y escritoras
cuya tradición de audacia y valentía se puede remontar a la herencia de Micaela
Bastidas, la rebelde esposa de Túpac Amaru. Ella desmiente en el siglo XVIII,
con su estoicismo y fidelidad a la causa indígena rebelde, el estereotipo de
cobardía y servilismo, de pasividad de la mujer de nuestra raza. Estereotipo
promovido en parte por lo que Mariátegui calificó de 'literatura colonial.' (2)
La condición social de la mujer peruana ya había sido criticada en 1833 por la
precursora del socialismo, la franco-peruana Flora Tristán y Moscoso (1803-1844)
y a la cual por línea materna soy vinculada. (C.B. Flora Tristán: A Woman of
Vision. Paul Gaugin's Astonishing Grandmother, Forerunner of Feminism & Workers'
Organization ISBN 0-944181-00-7) . Sus observaciones sobre la mujer en la
sociedad peruana quedan registradas en su obra Peregrinaciones de una Paria ed.
en francés, 1838. ed. en español, 1946.
Describe allí condiciones que apenas a mediados del siglo XX empezaron a
cambiar. Aún hoy, la idiosincrasia femenina limeña, la mentalidad y conducta de
las mujeres de clase media y de la alta burguesía peruana, son profundamente
conservadoras y sus pautas permean también la conducta social y política de la
mujer de las clases menos favorecidas. Las primeras lo son por conservar sus
privilegios de clase y raza, las otras por protegerse y por temor de abandonar
tradiciones de su otra realidad provinciana, andina, que les dan algo de
seguridad, protección, cohesión, en una sociedad básicamente injusta hacia lo
andino. (3)
Flora Tristán escribe: '…en el Perú la alta clase está profundamente corrompida,
por satisfacer el afán de lucro, el amor al poder y las demás pasiones, su
egoísmo los lleva a las tentativas más antisociales…el embrutecimiento del
pueblo es extremo…y da vida a la inmoralidad de las altas clases.'(4).
Visitó el Perú en 1833 y recorrió a lomo de bestia el camino de Lima a Arequipa
(750 kms.), la ciudad natal de su padre, a donde llegó trayendo en su largo
viaje a su pequeño nieto Paul Gaugin de compañía; desembarcan en Islay en busca
de su herencia que era ingente dada la elevada posición política y social de su
familia. Su tío Pío Tristán fue efímero Virrey del Perú, poco antes de iniciarse
la República., y fue fracasado candidato a la primera Presidencia. Su herencia
le fue negada a Flora por su condición de hija natural pero, con característica
conducta, sus parientes en la capital de la colonia española y en la aristocrática ciudad de su familia, la acogió al mismo tiempo con fineza y mezquindad.
En Peregrinaciones de una Paria publicó sus opiniones descarnadas sobre esa
realidad teñida por las múltiples manifestaciones de su paternalismo y
jerarquías sociales inflexibles. Flora nos dice que 'Lima es una ciudad muy
sensual. Las costumbres se han formado bajo la influencia de otras
instituciones. El espíritu y la belleza se disputan el imperio…los sentimientos
generosos y las virtudes privadas no pueden nacer cuando se sabe que a nada
conducen y la instrucción primaria no está lo bastante desarrollada como para
que las altas clases puedan temer mucho a la libertad de prensa.'(5).
Hoy, siglo y medio después, del total de analfabetos que hay en el Perú, cerca
del 70% son mujeres y sólo recientemente para las Elecciones Presidenciales de
1980, le fue concedido el voto al analfabeto, gracias en parte a la presión de
escasas mujeres con percepción política que participan en la política esta
ultima década.
Esta notable precursora del feminismo y el socialismo fue una paria en su
tiempo. Su genio y carácter indómito hicieron de su vida una acción apasionada
que conoció la admiración de sus más ilustres contemporáneos en Francia. Y la
diatriba y el ensañamiento del resto. La animaban una visión precursora y una
profunda conciencia del sufrimiento y la injusticia, especialmente hacia la
mujer y los trabajadores. Escribió:'…mi patria es el Universo y mis
compatriotas, todos los hombres del mundo..'
Paradójicamente ella no es todo lo conocida que debiera ser entre las mujeres
feministas y liberacionistas. Lo que es más desconcertante, tampoco entre las
intelectuales. Para definir su dimensión señalemos que es ella quien primero
enuncia la necesidad de organizar las fuerzas trabajadoras el 13 de Febrero de
1843. Antes que Karl Marx y Federico Engels lo hubieran convocado en el
Manifiesto Comunista. Ambos se ven comprometidos a hacer su defensa en la obra
La sagrada familia (1844) cuando dicen: '…en la proposición de Flora Tristán es
donde por primera vez encontramos esta afirmación (la necesidad de la
organización de los trabajadores): ella pidió lo mismo y su insolencia al
haberse atrevido a adelantarse a la 'crítica crítica' es lo que le significó ser
tratada de' canaille' (6)
Ella murió en Burdeos agotada por la lucha y en la pobreza, el 14 de Noviembre
de 1844. Los obreros le erigieron más tarde con su contribución voluntaria, un
monumento en forma de columna trunca en dicha ciudad. Pensamos que en cualquier
proyecto de reivindicación social de la mujer feminista o revolucionaria, éste
pierde mucha validez y perspectiva histórica si no establece su enlace con el
pensamiento emancipatorio y precursor de Flora Tristán y Moscoso. Su visión
revolucionaria y utópica forma parte de la herencia cultural de las escritoras
peruanas quienes, en uno u otro momento de su desarrollo intelectual o
participación política, han escrito su valoración personal de la figura de Flora
Tristán. (7)
Las escritoras peruanas, aunque escasas en número en comparación con los
hombres, son y han sido elemento captador de las necesidades de esa minoría a la
que pertenecen; además, su desafío a las convenciones de una inflexible sociedad
cortesana y a la autoridad del poder político establecido - agranda y equipara
su contribución . Silenciadas, anatematizadas por la sociedad y sus
instituciones y también por los críticos del status-quo, el oficialismo
cultural, su acción y obra creadora no pueden dejar de emerger casi como
extrañas figuras cuando nos acercamos a la cultura peruana. (8)
Notas:
- 2) Algunas características del desmontaje de este estereotipo las observa
acertadamente el antropólogo peruano Enrique Mayer cuando dice: 'el surgimiento
de conciencia étnica constituye realmente un 'problema' que se traduce hacia
afuera en demandas políticas y formas de presión… la tenue identidad mestiza se
ve continuamente erosionada. Auto-desprecio y subestimación son productos de las
ideologías del mestizaje, algo que frecuentemente se expresa a nivel cultural en
el cinismo con que nosotros, los latinoamericanos, observamos a nuestras
acciones. En Surgimiento de una conciencia étnica ,América Indígena, XXXIX. No.
4, (1974), 433-6.
- 3) Ver observaciones y conducta de esta tendencia en el voto en 'La mujer
peruana ante las elecciones de 1980'. Cecilia Bustamante, El País, Madrid, 20 de
enero,1980. p. 8.
- 4) Flora Tristán, Peregrinaciones de una Paria. Traducción de Emilia Romero,
2da. ed., Lima. Moncloa y Campodónico, 1971.pp. 485-486.
- 5) Ibid. p. 37.
- 6) Karl Marx y Frederik Engels,Collected Works, vol. IV. En esta sección Engels
analiza y cita un comentario de Edgard Bauer en Allegemeine Literature-Zeitung,
Heft IV, de abril 1844, de la obra de Flora Tristán Union Ouvriere, París, 1843.
International Publishers, New York, 1976,Chapter IV, p. 19.
- 7) 'Una figura como la de Flora Tristán…mereció ser recordada por Marx y Engels,
representa una personalidad excepcional, desprovista en su patria del ambiente
político y cultural adecuado, está ligada mas bien al desarrollo del socialismo
utópico francés.' Antonio Melis en José Carlos Mariátegui. Crítica Literaria,
ensayo preliminar. Editorial Jorge Alvarez, Buenos Aires, 1974
- 8) Para algunas otras observaciones sobre efectos de la política autoritaria en
la obra creadora femenina , v. C.B. 'El poeta y su texto' .Socialismo y
Participación , No. 8, Lima Septiembre, 1979. pp.108-110
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