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SERIES JUVENILES

Los jóvenes prefieren historias de aventuras con mucha acción y suspenso,
y de preferencia el protagonista debe ser un triunfador - series en libros, revistas y TV.

Series juvenilesLas series juveniles como su nombre lo indica, son obras para adolescentes y jóvenes. Hay que tener presente al escribir este tipo de obra, que siempre habrá en la audiencia una buena cantidad de adultos y niños. Por tanto, la serie juvenil tiene que satisfacer no solamente la demanda de los jóvenes sino también la de niños y adultos. Los padres pueden aprobar o desaprobar las obras para sus hijos, cosa que también debe tener en cuenta el escritor. Habiendo aclarado estos detalles, pasamos a examinar los principios básicos de la creación literaria que se adapten a las series juveniles, ya sea de TV, libros o revistas.

CARACTERIZACION

El modo más segura para tener éxito en estas series juveniles, es cuidar que los personajes estén bien definidos, que no sean sutiles, deben estar bien delineados. El héroe de una obra para jóvenes debe ser fuerte, valiente y siempre al lado de la Ley, nunca debe cometer errores, pero sí puede, en muchos casos, sufrir por los errores de los demás, luego él entra en acción y ayuda a superar el problema.
El villano siempre debe ser definitivamente malo. A la gente joven no les gusta que un villano sea de vez en cuando bondadoso, o que muestre un desacostumbrado coraje frente al peligro. En las series juveniles siempre debe haber conflicto, suspenso y un rápido cambio de situación. Es importante también, evitar la exposición de problemas sicológicos, tampoco malgastar varios episodios en desarrollar actitudes mentales y morales de un personaje hacia algún objetivo. La audiencia juvenil quiere acción, quiere que las cosas sucedan.
Otro detalle importante en la serie juvenil para hacerla más interesante es lo concerniente al misterio. Observe usted detenidamente algunas de las series juveniles exitosas y compruebe cómo usan el misterio. Estudie especialmente las historias de aventuras, descubrirá como es que los escritores cuajados emplean en sus obras el misterio: personajes que miran sospechosamente, sombras, ruidos extraños o cualquier cosa que incite la curiosidad del lector, televidente u oyente.
Además del misterio en su historia, también debe considerar el elemento de la comedia para variar un poco la seriedad del drama. Casi todas las obras, por más duras que ellas sean, introducen escenas de alivio para que el usuario baje la tensión. Hay autores que son maestros en insertar a sus obras partes de comedia después de haber llevado al lector por escenas de acción violenta.

TRAMA

Hay dos definiciones sobre la trama, sólo una de ellas nos interesa en el tema de historias juveniles.
La trama es la estructura de una obra. Un esquema simple de trama es el siguiente: el protagonista es un jovencito que desea ganar una competencia anual de bicicleta de montaña dotado de un premio de 10 mil soles. Se le opone un antagonista (por lo general malvado) que desea ganar el evento por las buenas o por las malas. ACCION: hay un tiempo límite para obtener el premio. Si gana el protagonista con ese dinero pagarán el valor del terreno en el que está instalada precariamente el taller comunitario de ceramistas, si pierde, al no tener el dinero para pagar, los sacarán y se beneficiará un negociante de terrenos quien financia al antagonista.

FINAL

Como decíamos al comienzo, la historia debe dejar a los jóvenes enteramente satisfechos al final. Siempre es recomendable tener un final feliz: el protagonista, tras ardua lucha, logra su objetivo para bien de su comunidad. Hay que hacer notar que si bien el protagonista es bueno, valiente y caballeroso, no siempre debe dejar una enseñanza moral. Las obras ficticias son para entretenimiento en un 90 por ciento y sólo en un 10% debe ser moralista.
A los jóvenes no les gusta que traten de introducirle lecciones morales en los cuentos, novelas o series televisivas. Para eso están los sacerdotes en las iglesias, los maestros en las escuelas y los mismos padres que pueden inculcarles comportamientos piadosos o éticos. Pero todos los programas ficticios para jóvenes y niños deben mantenerse limpios. Los temas de romance no son malos, pero es mejor dejarlos para escritores de más experiencia, especialistas en esos temas. El terror en la historia debe ser dosificado, y como regla general, el bien siempre debe imponerse al mal.
En muchas ocasiones se puede ilustrar un refrán o fábula como por ejemplo: el que la hace la paga, haz bien sin mirar a quien, en boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso, más vale pájaro en mano que ciento volando, pero debe hacerse de modo que la enseñanza esté dentro de la historia para que tenga valor literario. Después de la lectura el lector se dará cuenta que el cuento ha ilustrado una verdad universal en forma artística y la aceptará.
Para terminar esta primera parte de lo que es una serie juvenil, diremos que aquí hemos dado más importancia a una obra pequeña como por ejemplo un cuento. Las seriales en sí son más complicadas pues se deben diseñar para emisiones audiovisuales o entrega de folletines semanales. Esta técnica la desarrollaremos en próximo artículo.

Segunda parte aquí: Estructura Dramática de una Serie