Vivo retrato de la locura pintado por el mejor exponente
del cuento atmosférico en el siglo XIX
¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, y aun estoy terriblemente nervioso. ¿Acaso piensan ustedes que estoy loquito? La enfermedad agudizó mis sentidos en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que podía oírse en la tierra y en el cielo, también escuché muchas cosas en el infierno. ¿Entonces, cómo puedo estar loco? Escuchen... observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo...
Edgar Allan Poe (1809 - 1849), narrador y poeta norteamericano muy importante porque con él se inicia el cuento moderno tal como lo conocemos hoy. A la edad de 24 años ganó un concurso literario con su cuento "Manuscrito hallado dentro de una botella". Sus más famosos cuentos son: La caida de la Casa Usher, Los asesinatos de la Rue Morgue y El corazón delator. Su poema más famoso es El Cuervo, publicado en 1845. En 1849 muere en Nueva York, sumido en la misera y abandono total debido a su dependencia al alcohol.
El Corazón Delator
Análisis del cuento "El Corazón Delator"
Cantidad de palabras: 2140
Formato: Contado en primera persona, tiempo presente.
El corazón delator es uno de los cuentos más famosos de Poe, a veces es usado también en el teatro para presentarlo como un monólogo. La cuentística de Poe se caracteriza por su fuerte ambientación en la que se infunde temor a sus lectores. Poe no solo fue maestro del cuento atmosférico y del misterio, sino que también fue uno de los iniciadores de las historias policiales y de detectives, (Asesinato de la Rue Morgue).
La ambientación es uno de los elementos más importante del cuento y también de la novela modernos. Pero cuando esta ambientación está muy cargada se dice que el cuento es atmosférico, esto es que no importa mucho la trama, el personaje actúa influenciado por esa ambientación. En este cuento la atmósfera que rodea al narrador es terriblemente sombría y está influenciada por las fobias del personaje, lo que crea un terrible temor en el lector, que espera un desenlace x de acuerdo a sus elucubraciones.
Este tipo de cuentos tuvo su apogeo a mediados del siglo XIX, con Pushkin, Poe y Gogol. De los tres narradores, fue Poe su mejor exponente. En este tipo de cuento lo más importante es la acción/reacción del personaje principal, la manera como reacciona a su ambiente físico de modo que se vaya creando en el lector una sensación que puede ser de vacuidad, desesperación o grandeza y también un sentimiento de cierto temor previendo un negro destino para el personaje principal.
En escritores como el ruso Anton Chejov, que también es maestro del cuento atmosférico, se nota en sus cuentos la sensación de futilidad y desesperanza que nos produce como por ejemplo en el cuento La Boticaria. Otro maestro de las historias atmosféricas es el uruguayo Horacio Quiroga, quien frecuentemente toma el tema de la muerte para sus relatos. En el cuento A la Deriva se crea una fuerte atmósfera de soledad, de pequeñez del hombre ante la naturaleza y se vislumbra una inminente derrota del hombre que desafío a la naturaleza, y el temor nuevamente se hace presente.
Poe se caracteriza además por su inclinación hacia lo terrorífico, crea una sensación de temor en el lector y lo mantiene en suspenso. En El corazón delator, el lector cree hasta casi el final que el personaje principal (que viene a ser un anti-heroe), parece que se va a salir con la suya, porque el crimen es casi perfecto, pero Poe le da un giro inesperado: se descubre que el personaje principal realmente está loco. Los lectores quedamos malparados con este final pues habíamos creido que el narrador no lo estaba. El narrador cae por su propia culpa, y la causa para este giro es que nos damos cuenta que el narrador tiene un trastorno mental: está loco y debe ir al manicomio, y el lector acepta este final y se siente satisfecho porque es verosimil.