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Gabriel García Márquez y el realismo mágico. Lea aquí uno de sus más celebrados  
cuentos - precursor de su gran novela Cien años de soledad   



SECCION NOVELAS

NOVELA HISTORICA
TRAFALGAR de Benito Pérez Galdóz (España) - Novela histórica que narra con gran detalle y emotividad, los cruciales momentos en que la escuadra combinada España-Francia, hace frente a su archirival Inglaterra: dos estrategias enfrentadas en la cual vencerá la más innovativa, mejor planeada y más intrépida.

FRANZ KAFKA

LA METAMORFOSIS, famosa novela corta de Kafka de principios del siglo XX, esta novela marcó época por el empleo de técnicas modernas como ser el minimalismo en la forma, y la crítica social como tema argumentativo que hasta el día de hoy están vigentes.


LOS FUNERALES DE LA MAMA GRANDE

Cuento

Gabriel García Márquez

...historia, lección y escarmiento de las generaciones futuras...

Esta es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de la Mamá Grande, soberana absoluta del reino de Macondo, que vivió en función de dominio durante 92 años y murió en olor de santidad un martes del setiembre pasado, y a cuyos funerales vino el Sumo Pontífice.
Ahora que la nación sacudida en sus entrañas ha recobrado el equilibrio; ahora que los gaiteros de San Jacinto, los contrabandistas de la Guajira, los arroceros del Sinú, las prostitutas del Guacamayal, los hechiceros de la Sierpre y los bananeros de Aracataca han colgado sus toldos para restablecerse de la extenuante vigilia, y que han superado la serenidad y vuelto a tomar posesión de sus estados el presidente de la república y sus ministros y todos aquellos que representaron el poder público y a las potencias sobrenaturales en la más espléndida ocasión funeraria que registren los anales históricos; ahora que el Sumo Pontífice ha subido a los cielos en cuerpo y alma, y que es imposible transitar en Macondo a causa de las botellas vacías, las colillas de cigarrillos, los huesos roídos, las latas y trapos y excrementos que dejó la muchedumbre que vino al entierro, ahora es la hora de recostar un taburete en la puerta de la calle y empezar a contar desde el principio los pormenores de esta conmoción nacional, antes de que tengan tiempo de llegar los historiadores.

Hace catorce semanas, después de interminables noches de cataplasmas, sinapismos y ventosas, demolida por la delirante agonía, la Mamá Grande ordenó que la sentaran en su viejo mecedor de bejuco para expresar su última voluntad. Era el único requisito que le hacía falta para morir. Aquella mañana, por intermedio del padre Antonio Isabel, había arreglado los negocios de su alma, y sólo le faltaba arreglar los de sus arcas con los nueve sobrinos, sus herederos universales, que velaban en torno al lecho. El párroco, hablando sólo y a punto de cumplir cien años, permanecía en el cuarto. Se habían necesitado diez hombres para subirlo hasta la alcoba de la Mamá Grande, y se había decidido que allí permaneciera para no tener que bajarlo y volverlo a subir en el minuto final.





Análisis del cuento "Los Funerales de la Mamá Grande"
Cantidad de palabras: 5,650
Formato: Narración.

Comentar o simplemente hablar de un cuento de García Márquez en el nicho mágico realista, para el simple mortal, es meterse en camisa de once varas. Es como comentar el arte de la prestidigitación sin ser prestidigitador. Siendo así, pues mala suerte, hay que hacerlo desde afuera. La prestidigitación y la magia en general son artes secretos que van pasando de generación en generación. Acá nosotros no somos genios de nada, por lo tanto, este comentario será enfocado algo superficialmente.
Seymour Menton no menciona a este cuento en la primera versión de su antología del Cuento Hispanoamericano del año 1964 a pesar de que el cuento se publicó dos años antes, pero sí hace un breve y excelente comentario sobre el realismo mágico.
Logramos encontrar la llave maestra para entrar y salir del laberinto del cuento, en La Enciclopedia Británica - versión electrónica en castellano. En esta enciclopedia (¿y por qué tenía que ser una británica y no una española?), se dice: "en el realismo mágico hay dos realidades separadas: la realidad de los conquistadores y la realidad de los conquistados". Ahí estaba la clave para escribir un sustancioso ensayo de unas 500 palabras sobre el tema. Claro está que no tocaremos o apenas rozaremos la magia, y sólo nos ocuparemos de la realidad porque tocar ambas cosas juntas es como meterse a una piscina muy profunda sin saber nadar.

Tomando la afirmación de la Enciclopedia Británica (ahora también tenemos Wikipedia, y también es de origen anglo sajón), como nuestra bandera de combate, revisamos bien el cuento y voilá, allí estaba el meollo del asunto: el cuento en realidad es un ensayo o como el propio autor lo llama crónica en alguna parte de las últimas páginas. Sea lo que fuere, aquí su crítica es acre y desembozada a lo que representa la conquista española. Con elegancia y estilo se mofa de la sociedad criolla y mundial y demuestra que los españoles que llegaron a nuestras tierras fueron buenos conquistadores (punto de vista español), pero malos colonizadores (punto de vista hispanoamericano [los conquistados]).

Ahora entramos de lleno al cuento (crónica o ensayo). Primero debemos aceptar que la Mamá Grande es nada menos que lo que representa la conquista. Ella bien pudo llamarse Madre Patria. Mamá Grande es descendiente de uno de los miles de "encomenderos", aquellos hombres que llegaron de España asegurados con sus Cédulas Reales en los que habían sido nombrados dueños y señores de vastas tierras y de todo lo que hubiere allí, llámese gente y animales, (para ellos era lo mismo gente y animales), edificaciones, floresta, ríos, riachuelos, lagunas, cielo, nubes, lluvia, aire y etc. Fueron ellos los que hicieron la patria chica, pero esta patria chica no resultó muy exitosa para los pueblos que fueron creciendo por doquier. García Márquez se muestra rabiosamente satírico cuando describe los poderes de la Mamá Grande, aún después de muerta y las reacciones tan irreales de los personajes más típicos como el párroco, el médico, el presidente de la república; y se llega el paroxismo cuando el mismísimo Papa llega a Macondo. Los únicos personajes normales son el sobrino Nicanor y los demás familiares y protegidos de la Mamá Grande, ellos son fríos y calculadores. La población actúa grupalmente, descritas con el neutro término de muchedumbre y no son más que comparsas. Y algo más: son varias muchedumbres, aunque no está claro en que se distingue una muchedumbre de otra ni cual es la ubicación de cada una. Pero al final, cuando la Mamá Grande empieza a pudrirse en su cajón, esas muchedumbres empiezan a reaccionar, dan un gran suspiro de alivio al verse librados de ella, como si les hubieran quitado un yugo de sus cabezas a cada individuo.
Este es un adecuado tratamiento del autor para que la historia no se convirtiera en un simple cuento dramático que emocionara al lector. Es más profundo de lo que aparenta ser.

Cien años después que los españoles llegaran a América, los ingleses empiezan a colonizar el norte aún en estado salvaje; fundan la primera ciudad, Jamestown, en honor al rey James I. Con ellos llegan algunos alemanes, muy industriosos ellos. Esos colonos no encuentran alimentos disponibles como en el sur, pero trabajan arduamente la tierra para supervivir y serán los propietarios de esa riqueza. Después llega más gente de toda Europa. Fue un alemán quien construyó la primera carreta que tenía un nombre impronunciable en su idioma, pero después se llamó wagon y con ese wagon miles de familias se lanzaron a la conquista del oeste. Lo demás es historia harto conocida. Nos damos cuenta cuan diferente fue la gente trabajadora que pobló el norte de los encomenderos hispanos que llegaron al sur, cuyos descendientes estamos aquí, 400 años después de su llegada aún lamentándonos de nuestras penurias.
Al morir la Mamá Grande se le rinde el más alborotado homenaje cuyo ritual nada tiene que envidiar a la muerte de un verdadero Rey de España. Aunque pobre el Rey en los últimos años de la colonia porque mucho de sus tesoros le fueron robados por los piratas, y el resto se esfumó en las diversas guerras perdidas, el rey siempre es rey. Esta comparación es importante comprender pues nos da una idea del final de cada reinado: el hispano y el de la Mamá Grande, la única diferencia es que el reinado de la Mamá Grande nunca más volverá porque ella no dejó descendencia.

Y ahora sólo queda hacer mención sobre la técnica. La historia está diseñada a la manera tradicional, aristotélica, en tres partes principales: cabeza, cuerpo y final, con la salvedad de que aquí no hay trama que valga. La cabeza es una introducción en tiempo presente que termina en "...empezar a contar desde el principio los pormenores de esta conmoción nacional, antes de que tengan tiempo de llegar los historiadores.". Esta introducción es algo circense, es como la palabrería de un pregonero en una función de algún prestidigitador o ilusionista o mago que grita: "Vengan incrédulos del mundo, vengan a ver al verdadero mago que cortará a una mujer en dos...compren sus boletos antes que se agoten, la función ya va a empezar". Y algo más: esta cabeza tiene un primer párrafo de apertura escrito con la técnica periodística que debe responder a las preguntas ¿qué, quién, cómo, cuando y dónde?
En el cuerpo se desarrolla la historia que tiene implicancias con varias generaciones atrás. Y después, el contundente final en el que el autor recalca su mensaje muy claramente para que quede como advertencia para las siguientes generaciones. Este final también merece unas líneas más.

Muerta la Mamá Grande y pasados los rigurosos catorce días de plegarias y el inicio de una nueva época, la muchedumbre exhala un "estruendoso suspiro de descanso". Es entonces que viene el final, que también está en tiempo presente y empieza en "Y ahora podía el Sumo Pontífice subir al cielo en cuerpo y alma,...Sólo faltaba entonces que alguien recostara un taburete en la puerta para contar esta historia, lección y escarmiento de las generaciones futuras....."
Y si alguien quisiera saber sobre los simbolismos encontrados en esta obra, tendría que dirigirse al mismo García Márquez para indagar, aunque existe la posibilidad de que conteste como Hemingway quién respondió: " no se nada de ese simbolismo" cuando alguien le preguntó por los simbolismos hallados en su novela corta El Viejo y el Mar.



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