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GORDON WEAVER

Maestro del cuento sin trama -
el formato lineal y la falsa creencia.

Cuento analizado por Rolando Sifuentes

PONIENDOSE SERIOS

Cuento

Gordon Weaver

Toda una vida para darnos cuenta que nos falta hallar la razón de nuestra existencia  

Escritor Gordon WeaverCuando el capitán Guy Roland del Cuerpo Aéreo del ejército regresó de la guerra, lo hizo en un automóvil deportivo Lincoln Zephyr. Llegó subiendo por el risco que da exactamente al lago Silver e hizo sonar su bocina una y otra vez para anunciar al mundo que había regresado. Se recostó un poco en el auto y lanzó largos bocinazos que como ecos rebotaron en el lago Silver. Su llegada se sintió por todo el bosque de pinos, y nos dejó inmóviles a todos nosotros justo en el sitio donde estábamos, como si hubiéramos escuchado la sirena antiaérea.

-¡Qué diablos es eso!- gritó mi padre.
Mi mamá dejó de accionar la bomba del agua proveniente del lago, la jarra en una mano, el manubrio de la bomba en la otra.
-Creo que el chico Roland ha vuelto -dijo ella volteando la cabeza para mirar a través de la ventana enmallada.
-¿Adonde vas? -me gritó mi padre.
-Quiero verlo.
-Déjalo ir -le gritó mi madre.
Antes de que la puerta de malla se cerrara tras de mí, escuché que mi padre dijo:
-No estoy en mi sitio para insistir en cojudeces.
El capitán Guy Roland seguía tocando el klaxon de su Lincoln Zephyr, sus padres cerraron el bar y el restaurant de la hostería Silvercryst para ir a su encuentro. Toda la gente que había en el restaurant y en el bar salió con sus vasos y botellas en las manos. Uno de ellos le dio una botella de cerveza con la que el capitán empezó a hacer saludos, mientras que con su mano desocupada rebuscaba en su mochila cilíndrica. La gente se saludaba entre ellos.
El sol se escurría a través de las bamboleantes copas de los altos pinos noruegos, y marcaba nuestra posición allí donde estábamos, en el risco de la cabecera del lago. Una ligera brisa rozó el agua del lago y la hizo encrespar, las salpicaduras reflejaron tonos brillantes, como si fueran chips de diamante que alumbraban por el regreso del capitán Guy Roland. La señora Peaches Roland besó a su hijo en la mejilla, en su oído, y en su cuello, manteniendo siempre su cigarrillo alejado de su cara. Ella llevaba en la otra mano un vaso helado de Collins y dijo:
-Bebe, mi bebe -y lo besó nuevamente. Pude ver que ella le había dejado huellas de lápiz labial sobre el lado izquierdo del cuello y la mandíbula. El siguió apretando manos a todo el que se le acercaba mientras su madre continuaba besándolo.

El señor Roland se dio la mano con su hijo, estrechó la mano a todos los que habían salido del bar y del comedor, luego dio unos pasos atrás y se paró bajo una sombra, siempre sonriente. El señor Roland observaba la escena dando vueltas al hielo que estaba en el fondo de su vaso. El capitán Guy Roland me estrechó la mano.

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Gordon Weaver, escritor norteamericano de amplia trayectoria como narrador y docente en la universidad de Wisconsin-Milwakee. Weaver tiene en su haber siete colecciones de cuentos y varias novelas, una de ellas, Count a Lonely Cadence, fue adaptada para el cine en 1991. Esta película fue dirigida por Martin Sheen y coprotagonizada por él mismo y su hijo Charlie Sheen.

Análisis de cuento Poniéndose Serios

Cantidad de palabras: 9490
Formato: Lineal contado en tercera persona, tiempo pasado.

Gordon Weaver es famoso en los círculos literarios de los Estados Unidos por escribir sus cuentos sin una trama y localizar sus historias en la parte central de Estados Unidos.
Antes de proseguir con el comentario, es pertinente aclarar el término "trama", que tiene varios significados. La acepción número 1 en el diccionario de la Real Academia Española para esta palabra está¡ referido a la urdimbre en telas, pero las acepciones tres y cuatro dicen:
3 f. Artificio, dolo, confabulación con que se perjudica a alguien. y en la siguiente entrada dice:
4 Disposición interna, contextura, ligazón entre las partes de un asunto u otra cosa, y en especial el enredo de una obra dramática o novelesca.

El equivalente de esta palabra en inglés es plot, que a su vez esta ligada a complot. Este último término de procedencia francesa esta incorporado al castellano y en su tercera acepción también quiere decir trama. Por tanto la idea es que podemos entender la palabra trama, de dos maneras: (1) como complot o (2) como simple hilo argumentativo o estructura de una historia. Para una mejor comprensión del asunto agregaremos que en una trama hay protagonista y antagonista, intriga y conflicto que desemboca en una crisis, (ver Desayuno en Tiffany de Truman Capote).
Aclarado este concepto podemos decir que Poniéndose Serios no tienen una trama porque no hay antagonista, pero si tiene un hilo (invisible) argumentativo que algunos llaman trama.
El plan de Weaver en este cuento se basa en la demostración de una falsa creencia del protagonista, quien, con el transcurrir del tiempo, se da cuenta de su error, cambia su creencia y decide buscar la verdad.
El narrador de este cuento, a diferencia de Arabia, cuento de Joyce, empieza desde su niñez en cambio en Arabia el narrador ya es veterano y recuerda un pequeño trozo muy importante de su niñez. El niño de nuestro cuento admira mucho al capitán Guy Roland, quien al parecer, le lleva unos ocho años en edad. La historia avanza 30 años hasta llegar a la escena final en el bar. Weaver maneja muy bien a sus personajes, y ninguno consigue una felicidad duradera. He aquí lo que dice el crítico norteamericano Dean Bakopoulus sobre los personajes de Gordon Weaver: "...Estos son hombres que se han exigido hasta el límite de lo que pueden soportar, ya sea en lo moral, espiritual o emocional, son el centro de un mundo que los hostiga hasta su derrota total y los deja confundidos..."
Estando este cuento contado en primera persona, cuyo personaje principal es justamente el narrador, tenía que terminar con un final, sino de derrota, de infelicidad. Los cuentos en donde el personaje principal es el narrador casi nunca terminan en final feliz porque no es creíble para los lectores, salvo que sea una historia de aventuras para jóvenes o una historia verídica muy interesante.

Pero hay un cambio. Siempre debe haber un cambio, esa es la característica más importante en este tipo de cuento: la ilusión del niño con el capitán Guy a quien admira, a veces lo envidia y hasta pretende imitarlo, se desvanece al final de esa etapa, cuando al hacer el inventario de su vida, llega a la conclusión de que ha vivido en un mundo falso. El desmoronamiento de su ídolo de barro, más su propio fracaso en toda la línea de su vida, hace que el protagonista piense en olvidar su pasado y ver a la vida con nuevos ojos, como si volviera a nacer al habérsele derrumbado todo su mundo anterior y enterrado sus ilusiones.




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