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POEMAS INMORTALES DE AMOR

Gustavo Adolfo Bécquer: Rima LIII, Volveràn las Oscuras Golondrinas - Poemas de
Juan de Dios Peza, Amado Nervo, Julio Sesto, Rafael de León y José Angel Buesa

RIMA LIII

Gustavo Adolfo Becquer

Poeta Becquer Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón los nidos a colgar,
Y, otra vez, con el ala a sus cristales
Jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
Tu hermosura y mi dicha a contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
De tu jardín las tapias a escalar,
Y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
Pero aquellas cuajadas de rocío
Cuyas gotas mirábamos temblar
Y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor a tus oídos
Las palabras ardientes a sonar;
Tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;
Pero mudo y absorto y de rodillas,
Como se adora a Dios ante su altar,
Como yo te he querido... desengáñate;
¡así no te querrán!

REIR LLORANDO

Juan de Dios Peza

Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra,
y el más feliz...


Y el cómico reía.
Víctimas del spleen* los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío...
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distaeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leido-
Que os ame una mujer - ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.
¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ? - ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?... -Mucho, mucho.
¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.
-¿A Garrick? -Sí, a Garrick...La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa!

-¿Y a mí me hará reir?-¡Ah, sí, os lo juro!;
él, sí, nada más él...¿Mas qué os inquieta?...

-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick! Cambiádme la receta.

¡Cúantos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reir como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

*Spleen Bazo, órgano interior que está al lado izquierdo del estómago. En época de Juan de Dios Peza, erróneamente se creía que la melancolía era causada por este órgano.

EL DIA QUE ME QUIERAS

Amado Nervo

El día que me quieras tendrá más luz que junio;
La noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cantarinas
el día que me quieras.
El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Extasis de tus ojos, todas las primaveras....
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.
Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de sus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡apasionadamnete!
Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque nidos de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos,
el día que me quieras.
El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa, cada arrebol un miraje
de las Mil y Una Noche, cada brisa un cantar
cada arbol una lira, cada monte un altar.
El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

LAS ABANDONADAS

Julio Sesto

¡Como me dan pena las abandonadas,
que amaron creyendo ser también amadas,
y van por la vida llorando un cariño,
recordando un hombre y arrastrando un niño!...

¡Como hay quien derribe del árbol la hoja
y al verla en el suelo ya no la recoja,
y hay quien a pedradas tire el fruto verde
y lo eche rodando después que lo muerde!

¡Las abandonadas son fruta caída
del árbol frondoso y alto de la vida;
son, mas que caída, fruta derribada
por un beso artero como una pedrada!

Por las calles ruedan esas tristes frutas
como maceradas manzanas enjutas,
y en sus pobres cuerpos antaño turgentes,
llevan la indeleble marca de unos dientes....

Tienen dos caminos que escoger: el quicio
de una puerta honrada o el harem del vicio;
¡y en medio de tantos, de tantos, de tantos rigores,
aun hay quien a hablarles se atreve de amores!

Aquellos magnates que ampararlas pueden,
mas las precipitan para que más rueden,
¡y hasta hay quien se vuelva su postrer verdugo
queriendo exprimirlas si aun les queda jugo!

Las abandonadas son como el bagazo
que alambica el beso y exprime el abrazo;
si aun les queda zumo, lo chupa el dolor;
¡son triste bagazo, bagazo de amor!

Cuando las encuentro me llenan de angustias
sus senos marchitos y sus caras mustias,
y pienso que arrastra su arrepentimiento
un niño que es hijo del remordimiento...

¡El remordimiento lo arrastra algún hombre oculto,
que al niño niega techo y nombre!
Al ver esos niños de blondos cabellos
yo quisiera amarlos y ser padre de ellos.

Las abandonadas me dan estas penas,
por que casi todas son mujeres buenas;
son manzanas secas, son fruta caída
del árbol frondoso y alto de la vida.

No hay quien las ampare, no hay quien las recoja
mas que el mismo viento que arrastra la hoja...
¡Marchan con los ojos fijos en el suelo,
cansadas en vano, de mirar al cielo!

De sus hondas cuitas, ni el señor se apiada,
porque de estas cosas...¡ dios no sabe nada!
y así van las pobres, llorando un cariño,
recordando un hombre y arrastrando un niño.

ROMANCE DE LOS OJOS VERDES

Rafael de León

-¿De dónde vienes tan tarde?
¡Dime, di! ¿De dónde vienes?
-Vengo de ver unos ojos
verdes como el trigo verde.

El sueño juega y se esconde
en la plaza de mi frente;
cabalgo por las ojeras
de unos ojos en relieve.
El cuarto se va llenando
de mar, de barcos y peces,
acuarium improvisado
sobre el barniz de los muebles,
mientras que la media luna
de junio roja y solemne
se suicida sobre el filo
de la mañana que viene.

-¿De dónde vienes cantando?
¡Dime, di! ¿De dónde vienes?
-Vengo de ver unos ojos
verdes como el limón verde.

Por el río de la siesta
pasa un pregón hecho nieve
persianas atravesando:
"¡Chumbos frescos, ¿quién los quiere?!"

La sábana de la cama
en silencio se defiende
amortajando suspiros
bajo la cal de sus pliegues
contra mi cuerpo desnudo
que está de cuerpo presente,
con cuatro velas de pena
y cuatro cirios de muerte.

-¿Dónde naciste? -En Tarifa,
¿Y tú? -En Sevilla. Mis sienes
están preñadas de olivos
como tus ojos de verdes.

El silencio apuñalado
vuelve a sembrar las paredes
y un sueño de torres altas
y de relojes ausentes
sobre la cama cansada
echa su capa de nieve.
-¿De dónde vienes borracho?
¡Dime, di! ¿De dónde vienes?
-Vengo... vengo de la viña
y el olivarito verde.
-¿Qué mala hierba pisaste,
quién te atravesó las sienes
con ese mal fario...? ¡Dime!
-Son las cosas de la suerte,
unos la encuentran de espaldas,
otros la encuentran de frente,
y yo me encontré a sus ojos
verdes como el trigo verde.
-¿Quieres que te haga una taza
de hierbabuena caliente?
-Quiero su voz, luna y plata
diciéndome que me quiere.
-¿Quieres que te ate un pañuelo
y te lo anude a la frente?
-Quiero sus brazos de trigo
y su cintura de aceite.
-¿Quieres que cante una nana
para ver si así te duermes?
-Quiero sentirme en el cuello
su aliento de flauta breve.
-Entonces... mi corazón,
dime, ¡por Dios! lo que quieres.
-Quiero sus ojos. Sus ojos
verdes como el trigo verde,
como el limón y la albahaca,
como el mar y los cipreses,
el romero y los laureles...
Si no me traes sus ojos,
¡dile que venga la muerte!

CANCION DE LA NOCHE SOLA

José Angel Buesa

Fue mía una noche. Llegó de repente,
y huyó como el viento, repentinamente.
Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
Fue la noche sola de una estrella.
Si miro las nubes, después pienso en ella.
Mi amor no la busca; mi amor no la llama;
la flor desprendida no vuelve a la rama,
y las ilusiones son como un espejo
que cuando se empaña pierde su reflejo

Fue mía una noche, locamente mía:
me queman los labios su sed todavía.
Bella como pocas, nunca fue más bella
que soñando el sueño de la noche aquella.
Su amor de una noche sigue siendo mío;
la corriente pasa pero queda el río;
y si ella es la estrella de una noche sola,
yo he sido en su playa la primera ola.

Amor de una noche que ignoró el hastío:
somos las distantes orillas de un río,
entre las que cruza la corriente clara,
y el agua las une, pero las separa.
Amor de una noche: si vuelves un día,
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.
Más que la tortura de una herida abierta,
mi amor ama el viento que cierra una puerta.
El amor florece tierra movediza,
y es ley de la llama trocarse en ceniza.
El amor que vuelve, siempre vuelve en vano.
así como un ciego que tiende la mano.
Amor de una noche sin amanecer:
¡Acaso prefiere no volverte a ver!.



Nota Sobre los Autores:

  • Gustavo Adolfo Bécquer, Sevilla, España 1836; Madrid 1870. Bécquer quedó huérfano de padre y madre a temprana edad. El y su hermano Valeriano fueron adoptados por una de sus tías. Leyó a los románticos Byron y a Heine. Aparte de tener desde joven inclinaciones para la literatura, Bécquer empezó a estudiar pintura junto con su hermano Valeriano. Al ver sus trabajos pictóricos, su tío le dijo: Tú no serás nunca un buen pintor, sino mal literato
    El libro con sus rimas se publicó póstumamente, en 1871, financiado por amigos como una ayuda para solventar los gastos de su familia que había quedado muy pobre.
  • Juan de Dios Peza, México, 1852 y murió en 1910. Juan de Dios Peza fue autor de 12 libros de poesía. El libro que más éxitoso fue Cantos del Hogar, publicado en 1890. Su tono es a veces triste como en el poema a Garrick, Reír Llorando; ello se debe a que le afectó mucho el abandono del hogar de su esposa dejándolo solo con dos hijos menores.
    Juan de Dios Peza, además de poesía, escribió piezas de teatro; hizo periodismo, trabajó como diplomático. Ingresó a la política siendo electo diputado en el Congreso.
    Cuando ocupaba un cargo en la embajada de México en España publicó en Madrid La Lira, una antología mexicana, en la que dio cabida a muchos poetas mexicanos. Sus poemas fueron traducidos a varios idiomas. En 1908 fue nombrado miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua.
  • Julio Sesto, Pontevedra, España, 1879 - Ciudad de México 1960, fue un polígrafo español que dedicó su vida a las letras de México. Catedrático y periodista en El Imparcial y en El Mundo. Su poesía, nostálgica del modernismo, gozó de cierta popularidad.
    En prosa destaca la novela La Tórtola del Ajusco, una de las primeras novelas de la revolución mexicana.
    Tomado de: Antología de la Narrativa del Siglo XX, Volumen 1 por Christopher Domínguez Michael - Google e-books - Sitio Web: http://tinyurl.com/yft88rb
  • Rafael de León, Sevilla, 1908 - Madrid, 1982; A mediados del siglo XX, escribió abundante poesía amorosa que fueron muy populares. Entre sus libros de poemas más leídos destaca Pena y Alegría del Amor, publicado en 1941, le siguieron los poemarios Jardín de Papel y Amor de Cuando en Cuando, estos últimos de 1943.
    Rafael de León también escribió mucha letras de canciones populares, muy bien recibidas por el público. Colaboró con los cantantes Nino Bravo, Raphael y Rocío Durcal.
  • José Angel Buesa, nació en Las Cruces, Cuba 1910, muere en Santo Domingo, República Dominicana en 1982. Buesa se traslada joven a Matanzas, donde se junta a grupos literarios de esa ciudad, estudia a los clásicos y hace sus pininos con sus primeros poemas. A los 22 años publica su primer libro de poemas El Hijo del Sueño. Ante su éxito, Buesa decide hacerse escritor profesional, y publica muchas obras más. Entre los libros más leídos están Poeta Enamorado y Oasis. Este último fue reeditado más de 26 veces.
    Buesa sale de Cuba en 1961 por incompatibilidad con la nueva política cultural del nuevo régimen, y se afinca en la República Dominicana, donde acaban sus días en 1982.