Ezine de divulgación literaria

Poetas argentinos contemporáneos - Juan L. Ortiz (1896-1978), nos ofrece un poema con un enigma por desentrañar. Mario Satz   
y Héctor Villanueva toman como temas al naturalista uno y a la naturaleza el otro, conscientes del rol del poeta con su   
medio ambiente. Se completa la página con los poetas Alicia Perrig, Guillermo Ibañez y Silvia Spinazzola.   


   INDICE DE POETAS


OH, QUE TODOS

Juan L. Ortiz

Oh, que todos se den aquí y no "en la eternidad, errando"...
Dejad que la gracia de la unidad como una savia
alce las ramas divergentes hacia el azul ligero,
aladas en su mismo destino...
Y así que todos aquí, aquí, cumplidos,
no olviden la raíz, una, profundísima,
abriendo todas las manos, oh, sí, todas las manos
sobre los fuegos alegres...

De: Isla Negra No. 3/104


   V. H. HUDSON
( 1841 - 1922)

Mario Satz

"Podría sentir siempre que era infinitamente
Mejor ser que no ser", escribió.
Y la fija laguna, y el ibis, y el rosado flamenco,
Bajo los turbulentos y ciegos cielos de la década,
También lo sienten así, infinitamente.
Soy tu humilde heredero, cantor de pájaros,
Viejo solitario y noble entre gorriones.
Entonces te preocupaban los burdos sombreros de plumas.
Hoy, tal vez, las cabezas desaparecidas.
Soy parte de tu "siempre" y de tu "ser".
He compartido tu amor y tu destierro voluntario.
Entonces la vulgaridad y la violencia imperaban.
Hoy, tal vez, insisten en no abandonarnos.

DOS POEMAS DE:
Héctor Villanueva

ANTE UN RIO

Ajena, la tarde esplende,
declina su fiebre y ora
sobre estas aguas
que ovillan su paso azul. Todo
transcurrir me asedia: el vértigo
de las nubes descampadas, la vida
naúfraga de mañana y ayer.
¿Por qué el testimonio
más hondo del corazón es el que huye?
¿Qué cometí
para tener mis manos castigadas
a este mundo fugaz y corruptible?
Cada límite es mi límite.
Lo conseguido o no alcanzado me hablan
en el anónimo fluir de estas corrientes.
Ahora miro las garzas hacia el sur,
la tierra perdonada.

CUANDO SE VAYAN LAS GARZAS

Un día se alejarán las garzas.
Callará el parloteo
de alas en la fiesta
lluviosas de las lagunas
primaverales. Garzas blancas,
morenas y rosadas en los círculos
de la felicidad que envuelve
estas gramíneas llanuras
donde cabecea el Salado
entre marismas de cráneos y pescados.
Las garzas
huyen de las máquinas que arrastran
el infierno y sellan la palabra
del hombre nuevo. Su fuga
deja un desplumado fulgor
en el hueco del cielo.
Abre, hija mía,
el rumor de las ventanas.
Aún nos queda un minuto
para mirar las garzas.

ALGO DE MI

Alicia Perrig

No me veo
en el respingo de su perfil
ni en el azúcar quemada de sus ojos
no me veo
sentada sobre sus talones
ni en la paloma de su mirada

no estoy
en su ansiedad que no admite incertidumbres
ni en la minuciosidad de sus finanzas
no estoy
en su encuentro con el cine
ni en el sueño que a veces no la alcanza

no tiene
el ritmo de mis oídos
ni lleva mi boca
ni mis dientes
ni mi piel
no le pesa
mi obsesión por el orden
ni carga
con las curvas caprichosas de mis pies.

Pero cuando llega como un torbellino
y me abraza con su inquietud de alas
cuando me sumerge en los rápidos de su juventud
cuando sus pupilas urgen cristales
y ante la injusticia no claudica su voz
cuando me despliega el atlas de su alma
pintado de sueños
proyectos
y ganas
hay algo de mí que en ella se expande
y hace que mi estirpe
se sienta halagada.

INTERROGACIONES

Guillermo Ibañez

I

Quién se aparta cada vez más
del ruido y de las voces,

espera ver reaparecer una presencia
detrás de los pliegues del olvido
para realizar el milagro del amor.

Quién camina las noches
las sigilosas madrugadas
errando con las estrellas.

Quién ha confundido la vida
con las inextricables marañas de
los libros durante tantos años,

se sienta en la orilla de un río,
pone su mirada en la corriente
y siempre es el momento de partir.

Quién callará su palabra, cuando
perciba la sordera del mundo,
subirá las escaleras de su buhardilla
para encontrar el silencio del humo,
mientras innumerables poetas
de todos los tiempos
aguardan en los anaqueles
el rescate de una noche, para vengar
con dolor y goce sus vidas.

Quién abrirá las ventanas de su cuerpo
a las estrellas y a cada nuevo sol,
que ofrece cada día una prueba,
suscribirá un manifiesto contra
el hambre o un gobierno,
y aceptará que los demás
lo enrolen en la demencia.

¿Quién es capaz de descubrir
la vida en un poema?

¿Quién estará tan atento para arribar
a Whitman, Pound, Milosz?
y descubrir en ellos, un hermano,
un espejo de uno mismo.

Quién aceptará la nostalgia
en la memoria del presidio,
se hará abstracción, signo,
oscuro visitante del alcohol,
desapercibido espectador de
todo lo circundante,
y a la vez visor de lo ínfimo
no visto,
que lleva a cuestas su universo.

Quién no distinguirá la vigilia
del ensueño, más que nosotros,
nuevos, primigenios,
eternos lobos esteparios.

II

Qué sinfonía reconocerán las sombras,
qué colores percibirán los ojos
cuando todo llegue a ser reflejo,
se diluya la ilusión del mundo
nos enfrentemos a los propios rostros.

Qué vano límite marcarán las fronteras,
qué desolado paisaje presentarán
los papeles sin letras,
si hasta ahora hemos transitado
sólo ruido de palabras sin sentido.

Qué nueva experiencia será la noche,
qué color distinto dará la señal,
qué estrella comenzará a brillar
en este páramo,
para guiarnos en los caminos de la muerte.
De: Bibliele.com

COPIO y PEGO
(copy & paste)

Silvia Spinazzola

Copio y pego ilusiones
con esta pasión renacentista.
Aplasto la nariz
sobre ese charco
que traspasa el umbral
de la conciencia.

Copio y muevo
reflexiones de ayer.
Archivo versos de organdí
pinto de cian
transformo el habla
con tijeras.

Pego un nuevo almanaque
zipeo inviernos
borro algún desengaño
entre columnas
reduzco abismos.
Abro buhardillas en red
por cada celda
que iluminen la vida.



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