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Poeta Mexicana

Poetas Femeninas Mexicanas
Foto: María Eugenia Rodriguez Gaitán (México DF 1947 - ) es una reconocida poeta de México, ganadota de varios concursos de poesía nacionales e internacionales.
Lina Zerón
María Elena Solórzano
Olga Arias.


DIAS DE HELIOTROPO

María Eugenia Rodríguez Gaitán

Son islas encantadas en las que
sólo yo puedo ser la hechicera.

Olga Orozco.

Amanece,
La luna vierte sus efluvios
Canta la alondra
La ceiba estalla.
Ma. Ella Gómez.

Habito aquí, estatua de sal, telar de piedra
dando textura a conjuros y movimiento a mis pasos
desde las paredes que son frontera lejana de mi mundo
que se encogen o huyen a capricho.
Intentando incendiar el breve espacio del oído
y cabalgando la piel hasta sangrarla.

Deslizo los dedos sobre los corazones abatidos
abro lentamente y hurgo el rojo espacio
tomando sus secretos para volverlos ventana de luz
a las miradas

Ordeno las esencias en mundanas densidades
las guardo en el armario del capricho
señalo los días con aromas de heliotropo
y construyo vigilias bajo la sombra de los pinos.
Soy la relatora de los días no venidos.
La que marca la ruta cuando el sol desciende.
La que pinta de plúmbago la antesala nocturna.
La que incrusta de estrellas la corteza del cielo.
La que recoge liras de polvorientos llanos

y entre biselados prismas la muerte esconde.


Moradas Mariposas

Lina Zerón

Fui semilla de sol plantada en la tierra
parida por un tornado de agua
entre polvo estelar y alarido de colores.

Yo quería nacer mariposa,
águila
y que me crecieran doradas plumas,
pero nací higuera de enormes raíces
y me salieron ramas
y de las ramas hojas
y me nacieron ojos en la corteza.

De las hojas brotaron palomas
y acunaron suspiros mis rojos dedos,
y mis manos abanicaron tinieblas
y probé la manzana del Edén.

Supe del sabor de la sangre
y me punzaron los huesos
y aprendí a llorar con mi sombra
y a cargar la cruz del fruto de María,
pero también probé la miel sagrada de la rosa
y la carne del cordero
y tuve sangre virgen en las venas
y entre mis piernas el jugo de Adán corrió.

Mi vientre parió moradas mariposas
que alimenté con savia pura de abeja
y me convertí en olmo
para defender los frutos
y ni sequías
ni tempestades
arrancaron mi tronco de la tierra.

Cantaron muchas primaveras con sus inviernos,
maduraron los higos y a la vida cayeron
y se olvidaron de este árbol
y desnudas quedaron mis ramas.

Dejé de ser higuera y olmo,
me crecieron alas
y en las plumas colores
y en los colores agua
y me convertí en pez-golondrina.

Mis lágrimas humedecen las escamas
y los suspiros hacen volar mis alas
cuando veo las semillas que mis frutos dieron.

Soy feliz de haber nacido higuera,
volverme olmo
y ahora ser pez-golondrina
sin nido fijo y sin cadenas.


En el Tepeyac
(Villa de Guadalupe)

María Elena Solórzano

En el grafito de la noche
derrama ritmos el espacio,
un movimiento serpentina
recobra la imagen de los dioses,
mujeres en contubernio con la luna
ofrecen jadeos moribundos.

La danza,
espejo que refleja
lágrimas, guerrero, águila en derrota,
el paso de la vida en su liturgia,
la eclosión de los soles,
letanía de cánticos sagrados,
el reclamo del ánima ya ida
sólo presente en el pulso del viento.

Ya revienta el maíz,
ya madura el tejocote.
El ritmo pentafónico hipnotiza.

Ante el empuje de la danza
enciende el horizonte.
En una entrega de ocarina
enreda la penumbra.
grandioso rito
para recobrar la sangre.

Colmados movimientos,
hechizos fluyendo entre las piernas.

Tu ojo, flecha;
tu brazo, rama
en el espacio de los muertos.

Impregnado está tu escudo
de humores enemigos.

Sonar de cascabeles desvalidos.
Ofrenda perpetua en el sahumerio.

Mariposas atrapadas
en las plumas del copilli.

Murmullo de caracoles,
fuga de gemidos.

Una lágrima de negro
en el doblar de las esquinas.

Guadalupe- Tonantzin:
manto de constelaciones,
ángel niño entre quetzales,
rosas en invierno.

Tonatiuh te alumbra.

De tu sangre entremezclada
nació un mestizo
con castilla entre los labios.
Con tus manos nos protejes.

Ante ti llegan los hombres,
sonajas de agua.
Flor convertida en oración.
El corazón con el vino de los páramos.

Danza la tierra peregrina.
Se recupera así la sangre
y el sol recobra su camino
seguido por la luna.

Coatlicue en cuatro se fragmenta,
a las doncellas marca
con sus pechos caracoles.

Otra vez la sangre,
otra vez la danza.

Guadalupe-Tonantzin
contigo se acaba la desdicha.


CUATRO POEMAS DE
OLGA ARIAS


SIN COMUNICACION

La nostalgia despierta el lenguaje del silencio
y canta la penumbra en los rincones,
quiero decir
que estoy sola
hoy
y desde hace miles de vidas.



EN VERDAD

Yo tampoco
he sacado agua de la roca.
Si alguna música digo,
el mérito me es ajeno.
De mi propiedad
es únicamente la obediencia.
Soy el pífano
en que alguien sopla.



SUPLICA

Libérame

de mis propias tinieblas,
que acepte mi perfil
de mínima creatura,
admire el entorno
y me asombre
con la casa que es mi reducto.
Disipa la oscuridad agobiante
y que yo sea el último espejo
del más humilde de Tus cocuyos.



AHORA

En la serenidad de este valle,
la brisa dulce
humedece las flores,
alegra mi corazón.
Sé que Tu mano
fue mi conductora
por el desfiladero proceloso
y no olvido
la sonrisa de tu lámpara
oponiéndose a la noche mortal.


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